Llega la temporada de verano con la apertura de las piscinas y, con ella, normas que regulan el buen uso de estos espacios garantizando la seguridad de los bañistas.
Las instalaciones deben cumplir unas condiciones de seguridad en cuanto a infraestructuras, materiales, equipamientos y calidad de agua de baño.
Todas las piscinas de uso colectivo, al igual que en los jardines, debe gestionarse por personas cualificadas que mediante controles aseguren el correcto funcionamiento de las instalaciones. Las piscinas pueden convertirse en un riesgo sanitario por lo que es necesario el cuidado profesional de las condiciones higiénico-sanitarias como la limpieza diaria de las instalaciones y tratamiento y desinfección del agua.
Por otro lado, es importante destacar la obligatoriedad que tienen las comunidades de vecinos de más de 30 viviendas de la contratación de personal cualificado de socorrismo.
