Tras la pandemia Covid-19, la limpieza se ha convertido en una necesidad en la mente de los consumidores, dejando así de ser una rutina o un servicio que no se valoraba lo suficiente.
En los meses más duros de pandemia del Covid-19 se produjo un cambio importante en la mente de las personas, que, a día de hoy, puede apreciarse en diferentes hábitos y rutinas que hemos ido adquiriendo. Según especialistas en psicología; “a raíz de la pandemia hemos sido conscientes de la importancia de la limpieza e higiene, no solo cómo estética, si no como motivo de salud física”.
Normalmente este tipo de cambios en las personas no se producen de un día para otro, si no que suelen ser más generacionales, pero las circunstancias han generado este cambio drástico en la mentalidad de los consumidores. De este modo, cuando vamos al trabajo, a una tienda, un restaurante o un lugar de ocio, según percibimos la limpieza del lugar nos proporciona una sensación de mayor o menor seguridad.
Los servicios integrales de limpieza, así como la higiene personal, han cobrado un papel fundamental en el último año en los hábitos de consumo. Así, la compra de jabones creció cerca de un 300% en el año 2020, siendo la compra de productos de limpieza uno de los principales motores de crecimiento de las tiendas físicas en los últimos meses.
Paralelamente también se ha desarrollado una mayor demanda de servicios de limpieza, productos de limpieza e higiene, cada vez más sostenibles. En Europa entorno al 20% de los nuevos lanzamientos de estos productos declaran ser más ecológicos.
